domingo, 12 de diciembre de 2010

Neverending Sorrow

Ni si quiera ha empezado y ya siento que no puedo seguir...
De nuevo, parece que todos los cimientos de la casa que tan orgulloso estaba de haber encontrado y construido se derrumban.
Ahora sé que en realidad nunca fue tan bonita como me lo parecía, o tal vez fue perdiendo brillo con el tiempo. Es muy probable que sólo sea un edificio en ruinas, pero no puedo evitar que sea importante para mí.
Hubo una vez en que parecía una hermosa casa en un lago, con el tejado de paja y una chimenea de piedra hechando humo constantemente, acogedora, magnífica, impresionante.
No logro entender el cambio. ¿Realmente ha cambiado? ¿Acaso siempre fue un triste y oscuro lugar, que contaminaba todo a su alrededor y todo lo demás fue un producto de mi imaginación? ¿O estaré exagerando y, aunque no sea perfecta, es simplemente acogedora, como todas las demás?
Sea como sea, no puedo evitar recordar nostálgicamente los días que pasé en aquel lugar... aquellos que consideré los días más felices de mi vida. Me costó admitir que no era mi hogar, pero aún así, era bien recibido en ella. Dolía entrar y pensar que nunca podría instalarme allí, pero su encanto lo compensaba todo.
Ahora ya no queda nada de esa amabilidad, solo dolor, cristales rotos, bombillas fundidas.
Tal vez este lugar no sea para mí, tal vez sea imposible que me instale allí, pero... ¿dónde queda todo el cariño que hubo una vez? Allí había algo, algo muy especial, la chimenea siempre daba calor librándome del frío. No puedo explicar la melancolía y la soledad que siento ahora que por dentro esta vacía.

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