El mundo cambia a mi alrededor constantemente, pero sobre todo mis amigos, la gente que me rodea. Han perdido algo que creo que yo aún conservo, no sabría decir el qué, tal vez han... madurado.
No, no es eso. Antes conocía a esa gente pero ahora ya no sé quién son. Antes siempre estaban ahí, para lo que fuera. Ahora se mueven por sus intereses, utilizando y aprovechándose de quienes les rodean. Yo sería el primero que tendería una mano para ayudar, pero si así fuera me quedaría sin brazo.
¿Es esto el mundo de los adultos? Si es así, prefiero ser un niño siempre, seguir jugando a baloncesto, tenis, fútbol, esas inolvidables tardes de piscina en las que las aguadillas están a la orden del día. No criticar a cualquier desconocido que pase por la calle y mucho menos por su edad, su ropa o su procedencia de otro país. Pero por qué vestir ropa de marca, por qué rechazar a aquellos que apenas tienen dinero para subsistir. Por qué hablar de política aferrándose a la extrema derecha, por Dios, si aún tenemos 15 años. Si yo sigo siendo feliz sin echarle la culpa de la crisis a nadie, sin revivir recuerdos de nuestros antepasados que solo llevaron a una triste guerra, sin involucrarme en peleas inútiles que carecen totalmente de sentido para nosotros.
Últimamente muchas personas me han decepcionado, demasiadas. ¿Es este el mundo de los adultos, donde el odio está al mando y ya no se sigue eso de "vive y deja vivir"?
Si es así, prefiero ser un niño siempre.
jueves, 25 de junio de 2009
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"¿Es este el mundo de los adultos, donde el odio está al mando y ya no se sigue eso de "vive y deja vivir"?"
ResponderEliminarSi y dire... que todos terminamos cayendo.
Muy bien, entonces haré una promesa. Prometo ser yo mismo siempre, prometo recordar estas palabras cada día y que sean mi único idealismo, prometo no caer... y si no lo consigo, entonces dejaré de escribir en este blog. Recuerda mi promesa, Fox, que tal vez necesite que lo hagas por mí algún día.
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