jueves, 25 de junio de 2009

Dime que me odias, pero dimelo mirandome a los ojos

Ayer me tire cerca de dos horas mirando el teclado, la pantalla, esperando que sin entender como, se narrara la historia de mi vida, pero... no sirvió de nada, porque al no aceptar la verdad, no podrás mentir de corazón.

Con mas miedo a escribir que a la verdad, subo los peldaños de la llamada libertad, para apresar mi corazón en el otoño de la vida, agobiado en el calor, con el alma tiritando, por amor, pensando en que escriba lo que escriba nada ira mejor. Solo palabras al por mayor, para maleducar a un chico caprichoso, por sentir dolor y no querer llorar, dejando la vida en reposo, forzado, aplacado, viviendo malherido entre sonrisas que se ha arado, entre sonrisas al ganado y miradas vacías, mientras caen del ojo las hojas de la vida.

Y yo que voy a saber, si solo soy un niño.

"Tengo que dejar de ir a lo seguro, porque no tengo donde volver"

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